sábado, 30 de abril de 2016

Los días no son como mi cumpleaños. Son cansados y con mucho trabajo.
No tengo un respaldo a donde conectarme ni baterías de emegencia por si decido apagarme.

Estoy aislado. Perfumado. Estoy penetrado del aroma a café de la mañana.
Magnetizado a mi silla de oficina. Eléctricamente acostumbrado a tu carga que me repudia.
Al desprecio que, por inercia, no detienes..







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