lunes, 25 de mayo de 2015

La luz deforma mi rostro y paso inadvertido ante todo. Ante la adversidad (de la cual formo parte totalmente) me confundes. Alimentar a mi pez no me hace un buen ser humano y gritarle a las personas me convierte, fácilmente, en un maníaco. No hay excusa para ser la clase de persona a la que me he acostumbrado a ser. La ansiedad no es la única causa de mi desesperación. No hay medicina o tratamiento, mi medico me comenta que no puede ayudarme y quisiera buscar más ayuda.

Pero ya.. Hoy simplemente me dejo llevar por la angustia, la amargura y por todos los males derivados de una estúpida depresión.

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