miércoles, 25 de febrero de 2015

Si soy sincero..

No creo en dios y ni en el diablo. No creo en ángeles o en demoníacos seres adimensionales.
No me interesa la política ni las estadísticas mundiales. Me aburre lo que es fascinante para la mayoría de la población.

Siempre fui muy protector. De mis hermanos y hermanas, de mis primos, de mis amigos y de las personas que estaban en situaciones de desventaja. Recibí golpes en la cara y en el estomago, burlas y ofensas por los ideales que defendía en momentos difíciles o de cierto peligro en mi infancia y adolescencia.

Era un impulsor de la justicia y una persona leal a los llamados débiles.
Nada de eso queda en mi ahora.








No hay comentarios:

Publicar un comentario