lunes, 26 de enero de 2015

Me escondo detrás de un monitor obsoleto para escribir esto.
Siento una pasión desenfrenada por tus palabras y unos celos inmensos que recorren todos los cielos.
Los espacios entre universos y la nada que existe entre nosotros.
Me deprime mucho el estar a minutos de tu casa sin poder verte.

Es doloroso ver tu vida desde fuera, ser una fuente de poder externa (agotada y desconectada).
Tengo días lluviosos por compartir, tardes enteras con frío sin ti, noches agobiantemente insomnicas y situaciones que duran instantes eternos, parpadeos de encuentros que vienen a mi memoria..

No importa mucho, no pido tanto, no quiero nada que tenga que ver con estar en otro lado.
No quiero café ni té, no pido cerveza para la hora de comer, no deseo pizza los sábados ni programación televisiva decente para los días en los que no trabajo. No quiero nada ahora.
Puedes alejarte lenta o rapidamente, puedes hablar con seres de esta misma ciudad y yo no diré ni una palabra porque mis derechos han sido revocados. Somos dos personas que viven bajo la misma bóveda celeste con algunos hábitos propios y en común, con algunas estrellas pintadas en los muros que recorro y que recorres cuando sales de tu casa.

No lo digo yo, ni lo digo hoy.
Te amo.
Hasta pronto a los sentimientos y a las cosas que tengo por decir..

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