martes, 20 de enero de 2015

Gracias, maestro.

Hay muchas cosas que una persona puede tomar por garantizada.
El amor de una madre, la lealtad de un can, la complicidad de un hermano y la atención de alguien especial.

Mi vida es, realmente, un desastre. No intento martirizarme, no intento tomar el rol de una victima.
No tendría caso.

¿Saben? Echo de menos tanto a mi hermano. Es una persona con la que me podía sentir tan yo mismo. Tan diferente. Con todos los defectos posibles. Es un tipo con el que podía contarle de mis millones de fracasos y, obviamente me daba tristeza, sabía que nunca me iba a juzgar.

Es triste par mi ver como una persona que amas tanto poco a poco te va dejando atrás, aunque nunca te olvida, el pasado te alcanza y te abraza, te hace suyo. Es inevitable.
A la vez me da alegría porque lentamente te conviertes en la persona que yo nunca fui.
Tú eres prometedor. Eres sabio. Has sido terco infinitas veces pero al final, siempre pudiste escucharme y saber que todo lo que hice o hacía, era con la intención de ayudarte. De que no te equivocaras como lo he hecho hoy.

No es crédito mio o de alguna persona más. Es solo tuya hermano.
Pero no tienes idea de lo valioso e importante que eres en mi vida.

Gracias.

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